Blogia

Krow

Ramon de Almagro

ME PREGUNTO 
(Soneto II )

Que se dirán, amor, esas veredas
Que nos vieron pasar juntos del brazo
Que se dirán, amor, hoy que nos queda
Llevar entre los dos nuestro fracaso.

Que se dirán, amor, aquellos árboles
Que marcamos con tantos juramentos
Que se dirán si oyen nuestras voces
Discutiendo llevadas por el viento.

Que se dirán, amor, esas estrellas
Que se dirán al ver nuestras querellas
Que se dirán, ya sé... no dirán nada.

Amores tan deshechos como el nuestro
Se ven tantos, amor, que por supuesto,
Las estrellas ya están... acostumbradas

PERE TORROELLA (princ. s. XV - 1495

   Poeta espanyol de llengua catalana i castellana, va servir a Joan II de arago, era molt famos en el seu temps,la seva poesia imita a Ausias March, a les seguents obres que compondra imitara a la literatura italiana.  "NO SENT, NE VEIG, NE OIG, NE CONEC RES..."

 

No sent, ne veig, ne conec res, ans m'és semblant que en aquest món no sia; voler fer juí ab la raó és demès, que, com més pens, més mon seny se desvia. O io no só, o no es pot fer que sia res del passat semblant del que és present. En so d'estrany mir tot quant fa la gent e mon semblant representa follia.

 

Per sentiment he perdut lo sentir, que pler no em val ne em mou malenconia; mes noves són variant de patir, mostrant que fon d'aquest meu dan la guia. Entre bo e mal mon juí res no destria, sols me regesc per l'instint de natura. Apoderat, de dolor perdí cura, que mon semblant representa follia.

 

Sol bast sentir que he mon desig perdut, per desijar lleixant la fantasia, car acte tal em fa devenir mut, mirant aquell al record que solia. Llavors somniï despert, e que dormia; ab dret sentir, plorant conec que só, e, despertat, retorn sens passió, e mon semblant representa follia.

 

Los ulls, lo cor, lo seny e lo voler e el pensament que Amor dins ells nodria, van esperduts, abstrets de llur poder, seguint Amor, no sabent per qual via. E, si per cas negú d'ells se canvia, volent mostrar de mon estat la contra, tots los restants ensems li vénen contra, e mon semblant representa follia.

 

Bé de mos mals que per veure tenia los béns que absent han mon seny desviat, dels dans preniu, no de mi, pietat pus mon semblant representa follia.

HaIkU

La brisa fresca

rescorre nuestros cuerpos

entrelazándolos

Jose Luis Borges

A un poeta menor de 1899

Dejar un verso para la hora triste

Que el confín del día nos acecha,

Ligar tu nombre a su doliente fecha

De oro y de vaga sombra. Éso quisiste.

¡Con qué pasión, al declinar el día,

Trabajarías en extraño verso

Que, hasta la dispersión del universo,

La hora de extraño azul confirmaría!

No sé si lo lograste ni siquiera,

Vago hermano mayor, si has existido,

Pero estoy solo y quiero que el olvido

Restituya a los días tu ligera

Sombra para este ya cansado alarde

De unas palabras en que esté la tarde.

***

la certeza -- Eloy Sánchez Rosillo

la certeza -- Eloy Sánchez Rosillo

Alégrate, alma mía;
vive tus días con amor
y ningún miedo tengas
de perder para siempre lo que eres,
lo que has amado y que como una dádiva
se te otorgó o llegaste a merecer
con lucha e ilusión. Ten confianza,
porque todo otra vez y muchas veces
ha de pertenecerte en esta vida
que comienza y que cambia, que retorna
y que no acaba nunca.

PLATERO Y YO

PLATERO  Y  YO

"Platero," primer capítulo de Platero y yo

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel...

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra... Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

— Tiene acero...

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

Catul

Catul

Vivamos, querida Lesbia


Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,
y las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.
Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera vida,
tendremos que vivir una noche sin fin.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta para ignorarla
y para que ningún malvado pueda dañarnos,
cuando se entere del total de nuestros besos.
 

Lesbia, mi niña, a vivir y a amar,
y los cotilleos de viejos gruñones
al cuerno, todos, al cuerno.
Los soles mueren y regresan (porque pueden),
pero una vez se consume el candil de nuestra vida
hemos de dormir la noche más larga (vaya que sí).
Venga, dame el pico mil veces, luego cien,
luego mil de nuevo, cien más de propina,
luego, después de darnos tropecientos,
liaremos la cuenta hasta marearnos,
no sea que algún capullo pueda aojarnos
conociendo la cuenta exacta de los besos.
 

Los soles se ocultan, y pueden aparecer de nuevo;
pero cuando nuestra efímera luz se esconde
la noche es para siempre,
y el sueño, eterno

poema José de Espronceda

poema José de Espronceda

 

LA CANCION DEL PIRATA Chulo

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.